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Llegó el verano así que vamos a disfrutar de unas sardinas asadas a la parrilla

Se nota que ha llegado el verano cuando vas al mercado y ves las maravillosas sardinas en los mercados esperando a ser degustadas principalmente a la parrilla. Porque no solo de carnes viven los parrilleros, las sardinas representan mejor que nada otra opción sana y rica de poder disfrutar de una barbacoa con los nuestros. Unas sardinas asadas en las brasas es todo un manjar que degustar.

Contenido

La sardina, una verdadera joya gastronómica y realmente saludable

La sardina es un pescado azul y junto al boquerón, atún, salmón, jurel y otros más forman un elenco de estrellas que tienen la peculiaridad de ser muy sanos y tener un precio relativamente contenido, lo que hace que se convierta en un básico en la despensa.
Como el resto de los pescados azules, la sardina es rica en ácidos grasos omega-3, esencial para el correcto funcionamiento de nuestro organismo.

Pero esto no termina aquí, la sardina nos proporciona también un buen puñado de minerales entre ellos el fósforo, potasio y vitaminas de los grupos A, B, D y E.  Según la Fundación Española de Nutrición, las sardinas contienen un aporte de ácidos grasos poliinsaturados omega 3, por una ración, que casi cubre el 100% de los objetivos nutricionales recomendados para la ingesta diaria de la población. 

Como ya sabemos, los ácidos grasos omega-3 son elementos esenciales para el buen funcionamiento del organismo pero el organismo humano no es capaz de producirlo por sí mismo, así que los debe obtener de los alimentos. Su aporte proteico es de alto valor biológico, por lo que son un alimento altamente aconsejado si queremos mantener una dieta equilibrada y llena de sabor.

Su carne es verdaderamente suculenta, tiene un sabor profundo y muy suyo, el olor muy sutil, componiendo un conjunto final muy particular, bastante diferente a cualquier otro pescado.

Solamente si sufres de ácido úrico debes controlar el consumo de sardinas.

La sardina es abundante y, por eso, es uno de los pescados por antonomasia para el consumo humano. Todavía hay quien dice que es inagotable, aunque existan épocas que parezca que vaya a desaparecer.

La época de consumo preferente de la sardina se extiende desde mayo hasta octubre, siendo en los meses de julio y agosto donde más se disfrutan por cantidad, calidad y precio.

Con la celebración de San Juan empieza el consumo de la sardina

Tradicionalmente el paso del día 23 al 24 de junio se celebra la noche San Juan. Esta noche mágica tiene una protagonista culinaria y esa es nuestra querida sardina. La tradición dice que la noche se celebre con fuego así que miles de parrilladas se celebran a lo largo del país para celebrar el paso al verano.

Durante estos días, y debido a la fuerte demanda suele subir un poco su precio en el mercado, pero realmente merece la pena poder degustar una sardina asada ala brasa con un simple trozo de buen pan y una cerveza en buena compañía.

parrillada de sardinas

La sardina atlántica

La sardina atlántica es de mayor tamaño con mas grasa, siendo espectacular la que se captura en el Mar Cantábrico al norte de España. La temperatura del agua y los nutrientes contenidos respecto al mar mediterráneo provocan sutiles diferencias.

Las sardinas están profundamente ligadas a la cultura y gastronomía del norte de España, sobre todo en su costa, donde gozan de la mayor devoción entre los mas exquisitos gastrónomos.

Sardinas espectaculares tienen en cualquier lugar el norte español, desde Santurce hasta Galicia pasando por Santander o Asturias.

La sardina mediterránea

Esta sardina es mas pequeña que su prima atlántica, pero no exenta de sabor ni mucho menos. Alcanzan una de sus máximas expresiones en los espetos malagueños, que son sin duda uno de los reclamos gastronómicos de la Costa del Sol, y se preparan con la variedad sardina malagueña o sardina «Manolita». El tamaño perfecto según lo que saben de esto son unos 10 a 12 centímetros de largo.

No solo a la parrilla, la sardina admite diversas preparaciones

Aunque los amantes de la parrilla nos parezca ésta la mejor manera de consumirlas, las sardinas admiten también otras preparaciones deliciosas como pueden ser en escabeche, en forma de conserva, rebozadas y fritas si son pequeñas, al horno para evitar olores dentro de casa, en papillote y una de nuestra preferidas, marinadas como si fuesen boquerones en vinagre.

Una muy buena práctica en verano cuando abunda la sardina, prepararla en conserva. La reina de la conserva es indudablemente la sardina que da un juego tremendo para esos momentos en los que no quieres o puedes emplear tiempo para cocinar. Se comporta como un fondo de armario realmente útil.

Las sardinas en conserva se pueden hacer en casa y es verdaderamente sencillo, asegurándote el consumo de este preciado pescado a un precio mas que interesante. Una sardina en conserva para una coca, una ensalada de patata, una pizza o unas simples patatas fritas de bolsa es un verdadero manjar al alcance de cualquiera.

Como saber si una sardina es fresca

La sardina es un pescado delicado y por ello es aconsejable consumirlo de forma inmediata debido a que se degrada con bastante rapidez.

Ojo al adquirir las sardinas, que esté en perfectas condiciones. Ya sabéis, agallas rojizas, cuerpo plateado brillante, rígido con resistencia a doblarse con ojos saltones y cristalinos.

La sardina que no está en condiciones huele en seguida, así que un olor fuerte puede ponerte en aviso.

Como hacer espetos de sardinas

Una manera alternativa a la parrillada de sardinas es en forma de espeto. Espetar es clavar a un pescado una caña que lo atraviesa para asarla al aire libre, sin tocar hierro, que les da un sabor espectacular, ya que se van haciendo sobre su propia grasa. No os creáis que es fácil espetar, en realidad es todo un oficio y hay que espetar muchas para hacerlo correctamente.

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Esta es la forma más típica de degustar las sardinas en la costa malagueña principalmente. El espeto tradicionalmente se clava en la arena junto a las brasas o en un espacio preparado para tal fin. Se ponen al calor cuando el fuego está bien caliente justo antes de hacer brasa no mas de un par de minutos. Se comen sin demora, espolvoreadas de sal gorda y un poco de buen pan.

Sarmiento y olivo para asar sardinas a la parrilla

Simplemente secas, estas maderas para nosotros son el combustible preferido para hacer las sardinas en la parrilla, mucho mejor que el carbón. Aportan un aroma que las hacen brillar en todo su esplendor.

Como hacer unas sardinas a la brasa

Para los que no tenemos posibilidad o habilidad para hacer espetos, nos queda nuestra querida parrilla para disfrutar de unas tremendas y jugosas sardinas asadas.

Para la parrilla elegiremos sardinas de las grandes y carnosas, bien cebadas de grasa subcutánea, acumulada antes de los meses de verano debido a las crecidas antes del desove.

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Las sardinas se asan enteras, sin quitar vísceras, escamas o piel, nada de sobarlas, que se estropean. Así van a saber más ricas. Una vez asadas las vísceras se retiran muy fácilmente. Antes de echarlas al fuego se limpia cualquier resto de sangre con papel de cocina y se salan generosamente, así de sencillo.

Simplemente esperar a que el fuego no tenga llama y poner las sardinas en la parrilla. En seguida soltarán gotas de grasa que producirán pequeñas llamaradas y humo que darán el chamuscado de la piel y un sabor de derretirse.

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En la parrilla no conviene solaparlas y hay que estar atentos para ir dándolas la vuelta y retirándolas según se van haciendo, apenas un par de minutos.

Existe un accesorio para asar en forma de rejilla muy útil para dar la vuelta de una vez a varias sardinas. Conviene si lo usas que sean del mismo tamaño para unificar el punto de cocción para todas y no queden unas crudas o quemadas.

Fíjate que el ojo se vuelva blanco y la cola se churrusque para saber que están en su punto para ser degustadas.

Recuerda que queremos que las sardinas estén en su punto pero no chamuscadas ni resecas. Importante que queden jugosas por dentro y crujientes por fuera. Hay quien le añade una gota de aceite de oliva y otra de limón o vinagre además de una pizca de sal gorda, cuestión de gustos.

Julio Camba, con las sardinas hay que perder las formas

Parafraseando a Julio Camba, escritor y periodista gallego, para degustar las sardinas recién salidas de la parrilla lo mejor es perder las formas.

Una sardina, una sola, es todo el mar, a pesar de lo cual yo le recomendaré al lector que no se coma nunca menos de una docena…No es para tomar en el hogar con la madre virtuosa de nuestros hijos, sino fuera, con una amiga golfa y escandalosa. Las personas que se hayan unido alguna vez en el acto de comer sardinas, ya no podrán respetarse nunca mutuamente, y cuando usted, querido lector, quiera organizar una sardinada, procure bien elegir a sus cómplices.

Las sardinas asadas saben muy bien; pero saben demasiado tiempo. Después de comerlas uno tiene la sensación de haberse envilecido para toda la vida. El remordimiento y la vergüenza no nos abandonaran ya ni un momento y todos los perfumes de la Arabia serán insuficientes para purificar nuestras manos.

Nada de cubiertos, se comen con los dedos deslomándolas con las manos sobre un trozo de buen pan, mejor si es de maíz que va recogiendo las gotas de grasa que va soltando la sardina, disfrutando de su intenso sabor.

Unas sardinas asadas a la parrilla admiten cualquier bebida, desde una cerveza bien fresquita hasta un txakolí pasando por un buen albariño o un estupendo verdejo.

Receta de sardinas a las brasas

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Sardinas a la parrilla

Disfruta de unas espectaculares sardinas crujientes y muy sabrosas a la parrilla en unos minutos
5 from 1 vote
Tiempo de cocción 5 min
Plato Plato principal
Cocina Mediterránea

Ingredientes
  

  • 1 kgr. sardina
  • 1 ud. sal
  • 1 ud. limón

Elaboración paso a paso
 

  • Salar las sardinas
  • Poner las sardinas en la parrilla justo cuando las brasas dejen de hacer llama
  • Controlar la cocción. En dos o tres minutos estarán listas
  • Regar con unas gotas de limón
Keyword Sardinas a la parrilla

3 comentarios en «Llegó el verano así que vamos a disfrutar de unas sardinas asadas a la parrilla»

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